sábado, 8 de enero de 2011

Cuando no hay donde correr, ni razon alguna para hacerlo, el tiempo y el espacio se perciben distintos, el cuerpo se eleva y se somete a un limbo color amarillo traslucido, donde puedes ver el mundo, y tocarlo, y olerlo, y sentirlo vibrar, pero tu corazon no suena junto a el, como si hubiera una parte que no funciona como quisieras, ese pequeño ruido bajo tu frente que no te permite ver mas lejos. Entonces, tal ves, es tiempo de cambiar, y de escucharse un segundo y mirarse de frente, darte un beso a la frente del espejo, y decir: Es tiempo...